Vivo Dito: Performances de Argentina
ARCHIVO

BAÑO REVOLUTION

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AUTOR: Syd Krochmalny
PARTICIPANTES: Nacho Marciano
PAÍS: Argentina
CIUDAD: Buenos Aires
ESPACIO: Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires
FECHA: 17 de Abril de 2009

Una acción con centro en el hall y en el baño del segundo piso del edificio de Marcelo T. de Alvear de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), un grupo de artistas ligados a la Carrera de Sociología, bajo la dirección de Syd Krochmanly (sociólogo y artista visual), intervinieron todos los baños de la facultad y realizaron diferentes acciones en torno a esa intervención, a la que llamaron “Baño Revolution”. El eje de la propuesta consistió en problematizar una forma de clasificación, que es la división de los baños entre “baños de hombres” y “baños de mujeres”. De esta acción se desprende como provocador aspecto político la consigna “por baños universales”.

REPERCUSIÓN

Este hecho repercutió en los estudiantes, profesores, el consejo directivo, equipos de investigación y agrupaciones juveniles de izquierda (trostskistas, maoístas, peronistas). Hubo discusiones en todos los claustros y en diversos espacios como las clases, la sala de profesores, en el Instituto de Investigación Gino Germani. Durante un mes hubo un debate público en el diario argentino Página 12 . También hubo comentarios en blogs y publicaciones académicas (papers). Este performance fue objeto de debate en universidades nacionales como la de Lomas de Zamora, Quilmes y Lanús. El video en internet fue visto más de 50.000 veces.

REFLEXIONES

"Los artistas taparon los carteles que dicen en un caso “damas” y en otro “caballeros” (formas en principio arcaicas de nombrar) y los sustituyeron por signos e imágenes humanas que sugieren múltiples identidades sexuales. Las doxas se sostienen como tales en tanto son algo por lo que nadie se pregunta por qué eso es así y no de otra manera. Por qué, como en este caso, habiendo otras identidades sexuales, se mantiene sin modificar esta forma de clasificación que es también una forma de organización de prácticas sociales; si se quiere, una institución social central en la vida cotidiana, que aparece ante la ausencia de estas preguntas, cristalizada" (Lucas Rubinich y Marcelo Langieri, abril 2009).

"Estos gestos artísticos que en los hechos se proponen como preguntas desnaturalizadoras de una institución social se convierten en hechos saludablemente desacomodadores para un espacio como la Facultad de Ciencias Sociales. Es, claro, la problematización de una institución que no condensa cuestiones relativas al poder económico o al poder político. Quizás alguien pueda suponer –aun en un espacio como esta facultad– que es una cuestión carente de relevancia" (Lucas Rubinich y Marcelo Langieri, abril 2009).

"En primer lugar, esta intervención generaba preguntas sobre las articulaciones y delimitaciones de los espacios público y privado al interior de la propia institución. Cabría indagar más, por ejemplo, sobre las consecuencias políticas y sociales que pueden tener las transformaciones en los espacios comúnmente catalogados como privados (aquellos más ligados a la vida cotidiana de los sujetos), y sobre los entrecruzamientos entre los discursos que circulan en y sobre estos espacios y la constitución de subjetividades e identidades colectivas. El debate generado por la performance en los baños de la Facultad, evidencia que frente al intento de transformación de una de esas instituciones existen algunos sectores dispuestos a negar el carácter político de toda intervención en ese espacio. Quizás se puede pensar que ese señalamiento, esa puesta en su lugar de lo que debe ser un baño es una prueba de que algo ligado al poder se está jugando allí, de que algo del orden de lo que mantiene la actual conformación de las relaciones sociales puede seguir en pie si la división dicotómica de los baños continúa sin alterarse. ¿Qué es lo que se afirma cuando se dice que los baños deben seguir como están? Esa afirmación parece sostenerse sobre la idea de que no existe ningún vínculo entre la imperante división dicotómica de la sexualidad y el orden social, cultural, político y económico de las sociedades. Al ingresar a un baño, una es de inmediato objeto de una multiplicidad de miradas que evalúan la correspondencia de su cuerpo con los estándares asociados a las normas de su género. El baño se constituye así en un espacio donde colectivamente, las participantes auto-vigilan su aptitud de género, estableciendo los límites de quien puede y quien no puede acceder a ser nombrada hombre/mujer. Las personas que fallan el peculiar examen, deben soportar desde la violencia verbal, sexual o física, hasta la intervención de la fuerza pública. Quizás alguien piense que esto último no podría ocurrir en nuestra Facultad, y eso puede ser cierto, pero una intervención como la que se intentó allí ya ha generado más de una confusión, perplejidades y reordenamientos del uso de los espacios públicos y privados de la institución" (Oberti y otros, 2009).