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ARCHIVO

EL HOMBRE QUE SERÁ PRESIDENTE

AUTOR: Macedonio Fernández
PAÍS: Argentina
CIUDAD: Buenos Aires
ESPACIO: La Perla del Once
FECHA: 1921

En torno a Macedonio, se pergeña el argumento para una novela de redacción colectiva. Su trama narra la progresiva invasión de la ciudad con artefactos de equívoco funcionamiento para crear un malestar generalizado entre la población. Macedonio, 'restaurador de agrados y placeres' frente a la profusión de peines-navajas, salivaderos oscilantes, escaleras desparejas, solapas desmontables y cucharas de papel, ocupa la Casa Rosada en el último capítulo junto con Fernández Latour. En la última página se le revelaría a los lectores que la novela había sido escrita por el propio Macedonio, Jorge Luis Borges (que se mataba en el noveno capítulo), los hermanos Dabove y Carlos Pérez Ruiz.

REPERCUSIÓN

Si "El hombre que será presidente" alguna vez se escribió, así sea en parte, no hay documento que lo demuestre. Borges en 1961 alude a cuestiones relativas a los dos primeros capítulos como si efectivamente hubiesen sido redactados. Quizás pura tramoya verbal, lo cierto es que el entusiasmo borgeano, que lo llevó en su momento a atribuirse buena parte de las invenciones, vuelto memoria décadas después, contribuyó al generalizado equívoco posterior que ubicó este episodio en el año 1927, alimentándose así también las ambigüedades en torno al sentido y el tamaño del apoyo martinfierrista a Yrigoyen. La idea de las escaleras desparejas fue luego retomada por el mismo Borges en su cuento "Los inmortales". En 1922, Macedonio Fernández comienza a trabajar en su "Museo de la novela de la Eterna;" en el capítulo "La conquista de Buenos Aires" introduce numerosos elementos que remiten a esta experiencia y a su frustrada candidatura presidencial.

REFLEXIONES

"Ni Borges ni Macedonio sienten aprecio, en esta época, por el bolchevismo. Macedonio lo dice y lo explica en (…) carta (…) a Marcelo del Mazo (…) o en textos contemporáneos sobre el 'maximalismo' (…) Borges, por su parte, lo manifiesta claramente en una carta a Maurice Abramowicz (…): 'je suis de ton avis en ce qui concerne le bolchevisme. C'est une sale racaille d'arrivistes - qui arriveront et feront une saleté morale et monotone de la vie...' (…) La crítica de Borges no debe ser malinterpretada en el sentido de que adjudique inmoralidad a los bolchevistas, sino, según el contexto, precisamente lo contrario: moralina. (…) Por lo demás, ante el trasfondo de la precaria situación política argentina en 1919-1922 (la Semana Trágica, las actividades de la Liga Patriótica Argentina y del ejército, la Gran Colecta Nacional hecha por la Iglesia Católica para debilitar las ideologías de izquierda que estaban asentándose entre los trabajadores, las huelgas de mayo-junio de 1921...), no carecía de riesgo escribir una novela donde aparecieran bolcheviques o maximalistas como figuras principales.(Nótese, por lo demás, que los 'maximalistas' de 1921 se convierten, en el recuerdo del Borges de 1960, en 'millonarios neurasténicos'. La semejanza entre algunas de sus invenciones y ciertos objetos de 'Tlön' no es pequeña.) - Carlos García.
"Cuando se supo que hasta los cuentos de Borges venían de la máquina de Macedonio, que incluso estaban circulando versiones nuevas de lo que había pasado en las Malvinas; entonces decidieron llevarla al Museo, inventarle un Museo, compraron el edificio de la RCO y la exhibieron ahí, en la sala especial, a ver si la podían anular, convertirla en lo que se llama una pieza de museo, un mundo muerto, pero las historias se reproducían por todos lados, no pudieron pararla, relatos y relatos y relatos." - La ciudad ausente, Ricardo Piglia.

INVESTIGADORES

Diego González